viernes, 24 de marzo de 2017

Orbitando Endor

Que los forofos de la fantasía, ciencia-ficción, cómics, series y frikerío general lo tenemos hoy en día muchísimo más fácil de lo que lo tuvimos hace veinte o treinta años para alimentar y acrecentar nuestra afición es un hecho innegable e incuestionable. Entonces nuestras vías de acceso al material eran pocas y poco fiables. Y, por si fuera poco, te sentías solo; perennemente te acompañaba esa sensación de ser un "bicho raro" al que le gustaban cosas de las que no podía hablar con nadie.

Pero el tiempo pasó, llegó internet, y los frikis encontramos nuevas vías de expresión. Ya no estábamos solos. Teníamos nuevos medios, nuevas herramientas. Y las aprovechamos. Y nos sentimos orgullosos de eso.

En este sentido, no puedo resistirme a la tentación de referenciar el que es, sin duda, el mejor podcast de ciencia-ficción y fantasía español. Así. Sin matices. El mejor. Me estoy refiriendo a La Órbita de Endor.

Desde hace siete años, este podcast aparece en ivoox con una cadencia semanal (con las licencias lógicas de períodos vacacionales) desgranando al detalle los más variopintos productos dentro de nuestro campo de interés. Que, ojo, es muy amplio. Así, a lo largo de estos casi trescientos programas (más, si se tienen en cuenta ciertos spin-offs regularmente aportados), los aguerrido colaboradores del programa se han atrevido a dar cuenta de los estrenos cinematográficos del momento, las últimas novedades editoriales y los más recientes y significativos lanzamientos de cómics. Pero no se trata de un podcast de actualidad; nada más lejos. En La Órbita se analizan por igual clásicos literarios y audiovisuales, con una minuciosidad que ya desearían muchos programas pretendidamente "serios".

La elevada calidad del programa es responsabilidad directa de un grupo de colaboradores más que sobresaliente, auténticos versados en los temas que defienden, con una solvencia y unas tablas frente al micrófono que consiguen mantenerte pegado a tu reproductor, embobado, babeante a veces. Desde el conocimiento enciclopédico de Kurtz al entusiasmo que contagia a cada palabra Elia Martell (o Miriel, depende del programa), pasando por gente tan fascinante como Abraham Hithorso, Rafa Pajis, Rafa Martínez, Jaime Angulo o Antonio Monfort (y cito sólo unos cuantos, para que esto no se convierta en una lista de la compra), cada uno de ellos con su particular enfoque, todos ellos con una entrega y una profesionalidad admirables.

Pero si hay que buscar un responsable último de esta maravilla, es necesario, por fuerza, citar al descomunal Antonio Runa, el instigador y responsable del programa. Alguien capaz de sacar adelante un podcast semanal (no de una hora ni dos; en ocasiones, regalándonos especiales de más de ocho horas) con una factura técnica impecable, con un resultado incuestionable. En ocasiones, mientras oigo el programa, me pregunto cómo es posible que alguien sea capaz de conseguir de sus colaboradores tal grado de implicación en un proyecto que se hace de forma gratuita, sin patrocinadores, sin publicidad ni vinculación a ninguna emisora comercial. Por amor al arte, vaya. Y, a medida que lo escucho, es el propio Runa el que me da la respuesta: por su carisma, por su entrega, y por la pasión que pone en conseguir que La Órbita de Endor se convierta en un referente. Algo que, sin duda, ha conseguido.

Una iniciativa brutal. Una referencia indiscutible. Una fuente de información básica para todo friki que se precie.

Sin duda, el mejor podcast de ciencia-ficción y fantasía español. Así. Sin matices. El mejor.

jueves, 9 de marzo de 2017

Aniversarios

Para la gran mayoría del colectivo friki, ése al que tanto me precio de pertenecer, el año en curso está marcado por la celebración del 40 aniversario de la llegada a los cines de Una nueva esperanza, esa película que, por aquel entonces, conocíamos simplemente por el nombre de La guerra de las galaxias. Sin episodio ni nada. Y, oye, bien está que así sea, habida cuenta de la relevancia e influencia que ha alcanzado la saga galáctica de Lucas.

Sin embargo, para mí 2017 me tiene reservada una conmemoración relacionada con un producto mucho menos multitudinario pero que, justo es que lo admita, a mí me ha marcado de un modo más significativo y dramático. Y es que el 10 de marzo de 1997 vio la luz el primer capítulo de la serie Buffy Cazavampiros.



Tras el lanzamiento, en 1992, de una película que fue un fiasco en casi todos los sentidos posibles, un por aquel entonces desconocido Joss Whedon perseveró en una idea que él estaba convencido de que merecía una digna oportunidad, la cual no llegaría hasta cinco largos años después, cuando la modesta WB Television Network concede a Whedon la posibilidad de arrancar una primera temporada de doce capítulos que pronto llamaría la atención tanto de la crítica como del público.

Buffy Cazavampiros fue una serie atípica para el momento. Envuelta en el papel de regalo de un producto para adolescentes, pronto superó sus propias restricciones para contar historias adultas, profundas y trascendentes. Rompió el cliché del statu quo congelado, que había sido preponderante en los 80 y buena parte de los 90, y se dedicó a darle a los personajes algo de lo que carecían en casi todo el resto de producciones: una evolución. Abordó sin tapujos temas tan delicados como la sexualidad o la muerte, haciendo siempre gala de unos diálogos inteligentes y rebosantes de ingenio, y también se permitió ciertos experimentos de estilo tales como un episodio musical, o un episodio completamente en silencio. Incluso fue una de las primeras series que nos mostró sin ambages una pareja homosexual formada por dos de sus protagonistas (pareja, por cierto, la de Willow y Tara, que cualquier fan del show llevará en su corazón para siempre). Toda una revolución para la época, y más para una serie pretendidamente juvenil.

El éxito de Buffy Cazavampiros fue tal que incluso derivó en el spin-off Angel. Fueron un total de 7 temporadas (12 si incluimos las del spin-off), 144 capítulos (o 254) y un montón de productos derivados, como no podía ser de otra manera, tales como novelas, videojuegos o comics que, a día de hoy, todavía siguen publicándose. Muestra inequívoca del poso que dicha serie ha dejado en un buen número de aficionados.

Yo no era ningún niño cuando vi el primer capítulo de Buffy Cazavampiros, pero creo que la serie llegó en el momento adecuado, cuando intentaba encontrar la forma de compatibilizar el mundo de la fantasía y de la ciencia ficción que me había acompañado a lo largo de la infancia y de la adolescencia con una visión adelantada de lo que iba a ser mi vida adulta. En Buffy encontré anclas y referencias que me retrotraían a la Patrulla X, a los Vengadores, a Blade y a Crisis en Tierras Infinitas, y que, al mismo tiempo, servían como pretexto para hablar de cosas normales y mundanas. Tengo que reconocerlo; Buffy se ha convertido en una importante parte de mí.



Así pues, el 10 de marzo pienso meter en el reproductor de DVD el disco del primer capítulo de la primera temporada (Welcome to the Hellmouth y The harvest. Es un capítulo doble). Y lo voy a ver, de principio a fin. Puede que descubra que el tiempo ha pasado; que el lenguaje audiovisual ha evolucionado y que lo que hace veinte años parecía impactante ahora está más que superado. Pero no me importa, porque lo voy a contemplar con la reverencia y el agradecimiento de un aficionado a quien esos 254 capítulos, todas esas horas de fantasía compartida, marcaron de un modo decisivo, y para siempre.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Disponible en App Store


Alguien muy sabio me dijo en cierta ocasión que el secreto de la vida consistía en saber ponerse de manera continua pequeñas metas que te hagan sentir que evoluciones  y mejoras. Es un consejo que he intentado seguir de la mejor manera que me ha sido posible, balanceando adecuadamente la ambición de estos objetivos con su factibilidad.

El curso pasado me propuse publicar una App en Google Play... y finalmente lo conseguí, algo de lo que di cumplida referencia en esta entrada. Hoy, algo más de un año después, abro un nuevo cauce y considero conseguida la meta de publicar una app en App Store. ¡Prueba superada!

Esta vez mi aportación es Learning Road. Gratuita (aunque con ads y compras en la aplicación, tengo que avisar) y disponible para ser descargada desde aquí. ¿Os apetece descargárosla y probarla? Venga, ánimo, y ya me decís.

jueves, 28 de julio de 2016

Y cortos que, igual, no lo son tanto

Fue una semana muy intensa. Como, por otra parte, suelen ser todas las semanas de rodaje. Al menos, eso dice la gente con más experiencia en esas lides. Para mí, supuso la posibilidad de ver en imágenes lo que, hasta el momento, sólo había sido real dentro de mi cabeza. Y puedo decir, con la boca bien abierta y sin atisbo de duda, que fue mucho mejor.

Fue mejor gracias, fundamentalmente, al trabajo y la profesionalidad de María Albiñana, Lucía Poveda y Miquel Arnau. También a la implicación imprescindible de la genial Bea Cabrera. Y por supuesto, al impuslo y trabajo de Juan Cavadas y Andrea Rodríguez.

Un rodaje loco, una postroducción todavía más loca, un montón de risas, anécdotas y meteduras de pata que llevamos adelante armados con una buena dosis de ilusión. ¿El resultado? Pues ahí ya tendréis que juzgar vosotros. Por mi parte, ahí os lo dejo.

Señoras y señores, con ustedes... "Esa mirada".



Relatos cortos que se convierten en cortos

Que la vida da vueltas y más vueltas en trayectorias no exentas de ironía es una tautología tal que no merece apenas una linea en el libro de las reflexiones comunes. Y, sin embargo, no por repetido es menos cierto.

El año pasado tuve la oportunidad de participar en el rodaje del corto "Esa mirada", adaptación de un relato breve que, allá por el 2004, recibió un accésit en el Premio de Relato Breve "Ciudad de Peñíscola". Fue una experiencia magnífica, intensa y divertida, de la que me llevo una buena dosis de experiencia y unos cuantos nuevos amigos que, espero, me acompañarán toda la vida.


Ahora que el corto está terminado y haciendo su recorrido, me pareció buena idea que el cuento original estuviera disponible para una audiencia bastante amplia, motivo por el cual me decidí a darle forma electrónica y dejarlo para descargar, gratuitamente, en Smashwords. Aquellos de vosotros a quienes os interesa, podéis acceder al texto en esta página.

¡Ah! Por si alguien se lo pregunta, la portada de este libro electrónico no la he hecho yo. La responsable de esta pequeña maravilla (que, por cierto, también es el cartel del corto) es Bea Cabrera, una amiga con un talento extraordinario. Para todos los que estéis interesados en su trabajo, aconsejo encarecidamente una visita a su más que recomendable web: http://beacabrera.com y su no menos recomendable blog http://obsessive-coffee-disorder.com. Dicho queda.

Y un último detalle: la cara de la portada pertenece a Miguel Arnau Espinosa, protagonista del corto. Quien quiera ver más trabajos de este genial actor, no debe perderse, bajo ningún concepto, la página http://www.youtube.com/user/Miguelarnauespinosa.